𝑳𝒂 𝒊𝒓𝒂 𝒏𝒐 𝒔𝒊𝒆𝒎𝒑𝒓𝒆 𝒏𝒂𝒄𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝒆𝒏𝒐𝒋𝒐…
Muchas veces nace de heridas, frustración y dolor acumulado. Psicológicamente, reaccionamos impulsivamente cuando no sabemos manejar nuestras emociones. Espiritualmente, Dios nos llama al dominio propio, la paciencia y la sabiduría. Sanar tu mente también requiere cuidar tu corazón. *t Respira,