CUANDO LO LEÍ CASI SE SALEN MIS LAGRIMITAS!! 😕😓😥
🥺🥺🥺
¡Ponme la cadenita!
En algún hogar del mundo , esa mañana como todos los días , se escuchaban los gritos alterados de un hombre regañando a su hijo:
-Levántate pronto , lávate la cara , los dientes , péinate , ponte la camisa....
Pero apúrate , tienes que ir a clases.
¿Sabes qué?...
Ya no hay tiempo para que desayunes , en el camino tomarás tu jugo , pero no lo vayas a tirar..
¿Qué te dije , tonto?
Ya te manchaste la camisa.
Me tienes harto , nunca aprendiste a hacer bien las cosas.
El chiquillo guardaba silencio , sabía que le podía ir peor.
Estaba tan atemorizado que ni siquiera podía decirle "papá".
En la escuela , constantemente era reprendido por su maestra porque se distraía.
Siempre pensando por qué no podía ser feliz como los demás niños.
Esa tarde al regresar a casa , sin saber por qué , se atrevió a romper el silencio y dijo:
-Hoy me preguntó la maestra en qué trabajas y no supe qué responder.
Yo entreno perros , dijo el hombre.
-¿Y para qué los entrenas? dijo el niño.
-Los enseño a ser obedientes a sentarse, a echarse , a quedarse quietos , a brincar obstáculos , a no hacer destrozos , cuidar la casa , cuidar y proteger a los niños.
Los entreno para trabajar en la policía , en los bomberos , los entreno para rescatar personas , para salvar vidas localizando explosivos y muchas cosas más...
¡Ah! , ¡También los entreno para ayudar a caminar a las personas ciegas!
Con mucho interés seguía preguntando:
-¿Y les pagan a los perros por hacer todo eso?
Claro que no, dijo él.
A cambio reciben mucho amor , atención y cuidados de parte de sus dueños o de quienes trabajan con ellos.
- ¿Y cómo logras entrenarlos?
-Es muy sencillo , dijo.
Solamente les pongo una cadenita los llevo a pasear , camino y platico con ellos y poco a poco les voy enseñando.
Cuando no hacen bien los ejercicios los corrijo firmemente pero sin lastimarlos , después los acaricio para que sientan que no estoy enojado con ellos!.
Pero se necesita mucha paciencia!
El pequeño , muy emocionado , quería salir corriendo y platicarle a sus amiguitos lo que acababa de escuchar , pero de pronto....
Con ese gesto infantil , característico y natural que hacen los niños cuando sienten que van a brotar sus lágrimas , levantó su carita inocente y dijo...
-Ponme la cadenita!
Yo también quiero salir a pasear y platicar contigo , quiero aprender muchas cosas de ti , quiero que me corrijas si lo hago mal y después me acaricies para sentir que no estás enojado conmigo.
A cambio yo seré un niño obediente , no te haré enojar más , no haré destrozos , cuidaré la casa , aprenderé a cuidar a las personas a salvar vidas...
Ah! y si un día tú quedaras ciego , yo te ayudaré a caminar!
¡Por favor , ponme la cadenita , solo tenme paciencia!
El hombre aquel , estalló en un sollozo profundo que le desgarró el pecho y al abrazar a su hijo , sintió que de su corazón salía una cadenita que rápidamente se enlazaba con el corazón de su hijo.
¡Era una cadenita con muchos eslabones de amor , de calor humano de comprensión y mucha paciencia!
El niño sonrió , se acurrucó en su pecho y dijo:
¡Gracias , Papá!
"Que todo lo amable , gentil , tolerantes , cariñosos , cuidadosos que podemos ser lo seamos con los nuestros , hijos , esposo (a) padres , nietos , hermanos familia , amigos y los que nos rodean y podamos reflejar así el amor en donde nos movamos".
¡Bella reflexión!
This heartfelt story beautifully illustrates the profound impact of patience, empathy, and affectionate discipline within family relationships. The narrative draws a powerful parallel between dog training—which requires patience, correction, and positive reinforcement—and parenting, emphasizing that children, like animals, respond best to guidance paired with love and understanding. Research in child psychology supports the idea that positive parenting styles significantly contribute to a child’s emotional health and development. Authoritative parenting, defined by warmth, structure, and support, fosters better emotional regulation and social skills in children compared to authoritarian methods marked by harsh discipline or negative reinforcement. The story includes vivid imagery of how the father trains dogs to be obedient, protect others, and assist people with disabilities, suggesting the transformative power of care and dedication. The child’s request to "put on the chain" symbolizes a yearning for structured, loving guidance rather than criticism and neglect. This metaphor resonates with the core human need for emotional security, acceptance, and patient teaching. Such narratives foster awareness of the emotional struggles children may endure when subjected to harsh discipline or lack of understanding at home. They encourage caregivers to adopt compassionate communication methods, showing that firmness can coexist harmoniously with kindness. The story’s emotional climax, where the father and child connect through an invisible chain "of love and patience," highlights the healing power of acknowledging and responding to a child's emotional needs. Incorporating this perspective within parenting practices can help mitigate behavioral problems linked to fear and confusion. Emphasizing love and patience aligns with leading psychological advice promoting constructive discipline strategies that build trust and self-esteem. Finally, this story acts as a gentle reminder for all caregivers, educators, and family members to reflect on how kindness, tolerance, and nurturing can create a supportive environment. Such environments empower children to thrive, express themselves openly, and develop into compassionate individuals who, like the child in the story, aspire to care for others in challenging circumstances.
