YO SOY EL OTRO
Sí, soy el hombre que le quita el sueño a tu esposa.
Soy la razón por la que a veces se va de casa con excusas, por la que sonríe cuando revisa el celular.
De nada… gracias a mí, ahora ella es más cariñosa contigo sin que sepas por qué.
Lo admito, no tengo vergüenza. Pero antes de juzgarme, pregúntate:
¿Qué hiciste para que ella buscara a alguien más?
O mejor dicho… ¿qué dejaste de hacer?
Ella vino a mí porque le di lo que tú ya no le dabas.
Me atrajo algo de ella que no podía ignorar, y decidí conquistarla.
Le ofrecí detalles, palabras bonitas, atención… eso que tanto les gusta y tú dejaste de darle.
Y sí, lo logré: me la gané.
El día que me escribió para saber dónde estaba, supe que ya no eras tú el único en su mente.
Tal vez aún no me amaba, pero ya pensaba en mí.
Y eso era suficiente para seguir.
No solo me dio su cuerpo, también su alma.
Nos perdimos en besos, caricias, pasión…
Compartimos tardes que para ella significaban todo, mientras tú ni sospechabas nada.
Tú creías tenerla segura, pero su corazón ya era mío.
Cada vez que se arriesgaba para verme, me hacía sentir que valía la pena.
Esas citas secretas, los obstáculos que enfrentábamos, solo demostraban lo fuerte que era lo nuestro.
Y cuando se sentía mal por lo que pasaba, yo era quien la escuchaba y la entendía














































































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