A veces, la vida nos obliga a cambiar... pero no por gusto, sino por necesidad. Muchas personas notan cuando ya no somos los mismos con ellos, pero pocas se detienen a pensar en lo que nos hizo cambiar.
Quizás fue una decepción, una traición o simplemente el cansancio de dar siempre lo mejor y no recibir lo mismo.
No todos entenderán tu silencio, pero tú sabes lo que viviste.
Cambiar no es ser falso, es aprender a cuidarte.








































































