Enamórate de un hombre que sea verdaderamente listo para ti.
De aquel que ha dedicado su vida a ser mejor cada día, que ha sanado sus heridas y dejado atrás el pasado, porque sabe que el amor real empieza por uno mismo.
Enamórate de un hombre que sea constante, que no busque jugar contigo, que tenga la madurez de construir una relación sana, llena de respeto, confianza y alegría.
Que sea tan romántico como siempre soñaste,
que si te gustan las flores, te sorprenda con tus favoritas, que si te gustan las cartas, te escriba poemas que lleguen directo a tu alma,
que si disfrutas de las citas, te lleve a ver los atardeceres más hermosos del mundo,
y que si eres la más cursi, sea el más cursi solo por verte feliz y plena.
Enamórate de un hombre que busque exactamente lo mismo que tú,
que si el compromiso es lo que anhelas, te tome de la mano fuerte y deje claro que va a luchar por ti, que te apoye en tus sueños, en tus metas, en tus universos que ya tenías en tu corazón antes de conocerlo.
Que te trate con ternura y respeto,
que se sienta orgulloso del mujerón que tienes frente a él, que te cuide, que te presuma, que en sus momentos de enojo no olvide que eres su princesa, que te amé con todo su corazón, que no te falle, que no te pierda, y que jamás rompa ese corazón tan valioso que llevas dentro, ese corazón que solo merece amor y cuidado.
Porque el amor verdadero es eso: un hombre listo, que sabe que el amor se construye día a día,
que respeta, que cuida, que adora y que valora a la mujer que tiene a su lado.































































