Me costó muchos años darme cuenta que toda mi vida mendigaba amor, mendigaba atención, mendigaba cuidado, cariño y que lo que se me dio fue por lastima, por que lo pedí, no porque lo merecí o les nació hacerlo. Comprendí que nada fue real, nada fue sincero, ni mucho menos fue limpio, para poder recibir tuve que soportar humillaciones, rechazos, palabras que lastimaban, que me hirieron y hicieron sentir sin valor. Aún así seguí cerca de esas personas, por miedo a estar sola, por apego y falta de amor propio. Cuando al fin entendí y comprendí que no necesitaba pedacitos de atención y de amor, que sola había sido fuerte y valiente, que en mis peores momentos estuve sola y que pocos te comprenderán y entenderán, entonces me di cuenta debía crecer mi amor por mí y debía respetarme más y aceptarme como soy. Es preferible luchar solo que luchar con alguien que te da un bastón lleno de espinas.
2025/10/20 Edited to






































































