Salmos 73:26
26 Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.
Salmos 73:26 es un verso que habla profundamente sobre la conexión entre el ser humano y lo divino. En este pasaje, se enfatiza que, aunque la carne y el corazón puedan desfallecer, Dios se presenta como la roca y la esperanza inquebrantable. Este contraste entre la fragilidad humana y la fortaleza divina nos invita a reflexionar sobre cómo las pruebas de la vida pueden desafiarnos, pero también a buscar consuelo y seguridad en nuestra fe. El versículo nos recuerda que alejarnos de Dios puede llevar a la perdición, mientras que acercarse a Él es el verdadero bien. Este acercamiento no solo trae paz, sino que también nos proporciona la oportunidad de contar y recordar todas las obras maravillosas que Dios ha realizado. Aprender a confiar en Dios como nuestra herencia eterna, como se menciona en el OCR, es fundamental para avanzar en la vida con confianza y propósito. Al Fluir a través de nuestras incertidumbres, al tomar la decisión consciente de apoyarnos en Dios, encontramos una base firme para enfrentar cualquier adversidad que se presente. Este salmo es más que un texto; es un recordatorio de que nuestra mayor riqueza radica en nuestra relación con Dios.

