El oro que habita en mi .
El oro aparece en mis obras como un gesto de fuerza y transformación. No lo uso solo como color, sino como símbolo de aquello que resiste, que brilla incluso después de atravesar momentos intensos.
Entre magentas, rojos, blancos y pinceladas vibrantes, el oro se abre paso como una señal de valor interior. Cada punto y cada trazo dorado habla de la capacidad de convertir emociones en algo precioso.
Para mí, el oro no es lujo.
Es memoria, energía y renacimiento.



































































































