Historia de fin de año: Aplastar la cabeza de la serpiente

Cuando el año estaba por terminar, una persona se detuvo en silencio y miró todo lo que había cargado:

el miedo que lo hacía quedarse donde no era valorado,

los hábitos que le quitaban fuerza,

las palabras que nunca se atrevió a decir

y las decisiones que fue posponiendo por comodidad.

No era una mala persona, solo estaba cansada.

Esa noche entendió algo importante:

Dios no le pedía perfección, le pedía valentía.

Entonces, con fe, tomó una decisión sencilla pero poderosa:

“Hoy le aplasto la cabeza a la serpiente.”

A la serpiente del miedo.

A la serpiente de la resignación.

A la serpiente que susurra: “mejor mañana.”

No fue un acto violento, fue un acto de fe.

Fue decir: “hasta aquí llegaste.”

Al cerrar el año, dejó en manos de Dios lo que no podía cambiar

y tomó responsabilidad de lo que sí podía transformar.

Al día siguiente, no despertó con una vida perfecta,

pero sí con un corazón nuevo,

con disciplina naciente

y con los brazos abiertos para recibir las bendiciones que Dios ya había preparado.

Porque cuando uno decide caminar con Dios,

el año nuevo no empieza en enero…

empieza en el corazón.

📖 “Pondré enemistad entre ti y la mujer… ella te aplastará la cabeza.”

(Génesis 3,15)

Antonio Murillo 😃 vamos a salvar el mundo

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