@maredithpimandu
No naciste para impresionar al resto. Cuenta la historia que había un pianista muy talentoso que solía dar tours por cada pueblo que pasaba. Tocaba el piano con tanta elegancia y precisión que parecía derramar la esencia de su alma en cada parte del instrumento. Sin embargo, con los años se volvió amargado y sus conciertos perdieron audiencia hasta que la gente se olvidó casi por completo de él. Ahora solo se la pasaba concertando mediocremente en bares de mala muerte ganando poco y cayendo más y más en la depresión. Sus excitantes creaciones musicales ya no le daban placer. Tocar el piano se había convertido en estrés y trabajo. Su inspiración se había secado totalmente. Otro día, otro concierto a medias decía para sí mismo mientras el bar estaba vaciándose por la música tan monótona que se escuchaba. Entonces, un hombre ebrio... Se le acercó con cara de pocos amigos. Compadre, si no piensas tocar bien, llama a otro dijo rudamente. El pianista lo fulminó con la mirada y dijo. Tocar el piano es mi trabajo si no te gusta como lo hago, vete. Más que tu trabajo parece que te obligan contestó el borracho. Gano dinero, me gano la vida con eso pero ya no es excitante. He dado mis mejores conciertos una y otra vez pero nunca es suficiente. Quieren más y más. Me tienen muy cansado ya. Hombre, entonces toca para ti mismo respondió el borracho. Sus palabras encendieron una chispa en el corazón del pianista. Estiró los brazos imaginándose todas las más descabelladas. Atrevidas y emocionantes tonadas que siempre había querido escuchar. Cuando terminó su concierto, la gente lo aplaudió como nunca antes lo había hecho. Cuando hagas algo, cuando tengas un sueño. Cuando te urja el deseo de cumplir una meta hazlo por ti y por nadie más. No estás en la obligación de complacer a nadie. No naciste para sacrificar tu felicidad, tu futuro. Todo lo que tengas por la validación de otros, nunca llegará a la inspiración o la determinación para alcanzar un objetivo si solo te dices. Esto es por ellos. Esto es por ese otro. Esto es por aquello. Y si vas a hacerlo por alguien que el deseo sea genuino. Una vez que te des cuenta que la única persona a la que debes impresionar es a ti mismo, que solo debes buscar aquello que te apasiona y no las aspiraciones de otros entonces sentirás más vigor y motivación que cualquiera. Ya no trabajarás sino que harás algo que amas. Ya no te contentará lo que digan otros sino tu propia opinión. Porque tú eres tu mejor y peor crítico. Tú decides si tu esfuerzo llegará a alguna parte o no. Hay que esforzarse siempre y esperar poco de los días. Además de esta manera uno se ahorra disgustos. Bien, es tiempo de poner esto en práctica.





























































