@maredithpimandu
De las Escrituras de hoy:
“Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen”.
—Hechos 5, 32
Puedo imaginarme... es una canción que encaja bien con la lectura de hoy. Los apóstoles fueron testigos del Señor resucitado. Escucharon sus palabras tranquilizadoras: ”La paz sea con ustedes”. Vieron sus manos y pies, y lo vieron comer con ellos. Compartieron las buenas nuevas de su resurrección.
Nosotros también estamos llamados a ser testigos, pero primero tenemos que imaginar en una reflexión orante cómo debe haber sido ver a Jesús resucitado. San Ignacio enseña una forma de oración a través de la imaginación. Usando todos nuestros sentidos, podemos estar allí ese día cuando Jesús se aparece a los apóstoles. Podemos ver su rostro, sus manos, sus pies, etc. Podemos escuchar sus palabras de esperanza y paz. Podemos degustar el trozo de pescado. Podemos oler la comida en la mesa. Podemos tocar su mano extendida. Él está con nosotros hoy tanto como lo estuvo con los apóstoles entonces. Nos envía a todas las naciones.
“Puedo imaginarme
soñar cómo será
al estar junto a ti.
Puedo imaginarme
lo que ahí veré
con tu rostro frente a mí…”




























































