Espiritual
Hoy sentí que mi casa necesitaba un pequeño guardián de luz.
Coloqué en la entrada, justo por dentro de la puerta, un adorno con dos manos de Fátima: una arriba y otra abajo.
Para mí, simbolizan el flujo constante entre dar y recibir, proteger y bendecir, abrir y cerrar los ciclos con armonía.
Siento que resguarda mi espacio, mi energía, mis pasos… y también a quienes cruzan esta puerta.
Lo compré en una tienda muy espiritual y, desde que lo puse, el ambiente se siente distinto — más liviano, más sereno, más mío.
¿Ustedes creen en este tipo de símbolos protectores?




































































