“Cuando llegue un hombre sano a tu vida…”
Al principio no lo vas a entender.
Te va a parecer raro, incluso “aburrido”, no va a traer ese huracán de emociones que te tenía acostumbrada el caos disfrazado de amor.
Cuando llegue un hombre sano, no te va a poner en un pedestal ni te va a exigir adoración 24/7.
No te va a llenar el teléfono de mensajes a cada minuto, ni te va a ahogar con escenas de celos para “demostrar que le importas”.
No va a hacer de tu vida un carrusel de ansiedad.
Ese hombre va a tener sus propias metas, sus propios espacios, y aún así va a incluirte en su mundo.
Te va a respetar.
Va a escuchar tus silencios sin presionarte, va a saber que tienes tus ciclos y que hay días en los que simplemente necesitas estar contigo misma.
Cuando llegue un hombre sano, se va a mostrar tal cual es desde el primer día.
No habrá caretas que se caigan con el tiempo, no habrá sorpresas desagradables disfrazadas de “así soy yo”,Será coherente: lo que dice, lo que hace, lo que siente, todo va a coincidir, Y ojo: eso no significa que será perfecto, significa que será real.
Un hombre que no juega a salvarte ni a que tú lo salves, sino que camina a tu lado porque te eligió, porque se eligió.
Ese día, cuando lo tengas enfrente, te vas a dar cuenta de algo mucho más profundo:Que ya no atraes toxicidad porque ya sanaste lo que estaba roto en ti.Que aprendiste a soltar el drama disfrazado de pasión.Que por fin entendiste que el amor no duele, ni te quita la paz.

















































































