Una mujer no se enamora del que más
la desea, sino del que más la cuida. Del que no solo quiere tocar su piel, sino también su historia, sus miedos, su caos.
La enamora quien no huye cuando ella se rompe.
Quien no le dice “tranquila” solo para callarla,
sino quien se queda… aunque no sepa cómo arreglarla.
La enamora quien le seca las lágrimas sin pedir explicaciones.
Quien la abraza sin juicio, sin prisa, sin condiciones.
Quien no necesita que ella esté bien todo el tiempo…
para quedarse.
Una mujer se queda con quien no le exige ser fuerte,
sino quien le permite descansar en su vulnerabilidad.
Con quien no la hace dudar de su valor
ni la compara con nadie.
La enamora quien la acompaña en sus silencios.
Quien se queda incluso cuando el brillo se apaga,
cuando los días se hacen largos,
y el alma pesa más que el cuerpo.
Porque ella no necesita que la rescaten…
solo que la entiendan.
No busca cuentos de hadas,
sino alguien que no se rinda cuando la realidad golpea.
Ella no necesita que la salven.
Solo quiere a alguien que camine a su lado,
que la elija cada día… incluso en los días grises,
aunque haya tormenta, aunque ya no sea fácil.
Porque una mujer no ama a quien más la impresiona,
sino a quien más la sostiene.
A quien no la calla,
a quien no la cambia,
a quien no la deja.








































































See more comments