Mark Carney enfrenta fuertes retos como primer ministro de Canadá. Debe cumplir sus ambiciosas promesas de convertir al país en la economía más fuerte del G7, acelerar infraestructura y construir vivienda a gran escala, pero la ciudadanía exige resultados inmediatos. Aunque las tensiones con Trump persisten, la principal preocupación es interna: el desempleo subió a 7,1% y la economía cayó 1,6%, lo que genera críticas por falta de enfoque en temas como vivienda, salud y costo de vida. Además, el regreso de Pierre Poilievre al Parlamento lo pone frente a una oposición que atacará con fuerza en inflación, criminalidad e inmigración.
A esto se suma su apuesta por la austeridad, con recortes de hasta 15% en gasto público mientras debe cumplir compromisos como el aumento en defensa para la OTAN. Finalmente, su plan de acelerar megaproyectos ya genera rechazo de líderes indígenas, ambientalistas y del sector público, preocupados por la falta de consultas y los efectos de los recortes.
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