El gobierno de Canadá desestimó 430 casos en la Corte Federal de solicitantes de inmigración que intentaban acelerar el procesamiento de sus visas mediante demandas judiciales llamadas mandamus. Las autoridades detectaron demasiadas similitudes en los documentos presentados, lo que levantó sospechas de que habían sido preparados por agentes no autorizados (“ghost agents”), aunque los solicitantes afirmaban haber presentado los casos por su cuenta.
El Departamento de Justicia acusó a los solicitantes de misrepresentación, argumentando que ocultaron el uso de estos representantes ilegales. Como resultado, los casos fueron rechazados para reducir la acumulación de procesos en la Corte Federal.
Por su parte, muchos de los afectados aseguran que recurrieron a estos agentes por desesperación debido a los largos tiempos de espera y afirman que no sabían que era ilegal utilizar representantes no autorizados. Ahora algunos enfrentan posibles sanciones y costos judiciales.
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